Le Schéma numérique de la BnF

Cette synthèse inédite constitue une ressource pour quiconque souhaite connaître la stratégie numérique de la BnF et ses projets phares dans ce domaine.
 
 

Elle dresse un état des lieux de la transformation, ces dernières années, non seulement des missions mais aussi des modalités de travail et même de l’identité de la Bibliothèque. La notion de numérique fait elle-même référence à différents registres: elle recouvre des outils, des dispositifs et des infrastructures, mais aussi des valeurs, des services, des objets et des usages. Grâce à la collaboration de près de 100 contributeurs internes, cette notion se décline à travers 118 pages, 57 fiches, 30 encadrés, structurés autour de six axes. Ces derniers ont été définis en fonction des missions clés de la BnF. Ils s’attachent aussi bien aux relations avec les usagers et les partenaires qu’à l’organisation interne de la Bibliothèque.

Les six axes du schéma

Hoy en día, que el público espera encontrar en la red, en un solo clic, toda la producción editorial pasada y presente, el contenido digital es un bien estratégico para la difusión del saber y la democratización de la cultura.
En una biblioteca nacional, esto se traduce en la necesidad de constituir una colección patrimonial digital de referencia, sin discontinuidad entre los documentos digitales nativos y los fondos más antiguos, para que todo el mundo pueda acceder al conjunto de esos recursos, tanto hoy como el día de mañana.
 

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La experiencia secular desarrollada por las bibliotecas en el tratamiento de las colecciones se aplica particularmente en dos ámbitos, que son el corazón del oficio del bibliotecario: el ordenamiento, es decir, el conjunto de técnicas que permiten identificar, describir y encontrar un documento, y la conservación.
En una sociedad digital, para cumplir con las misiones de conservación y difusión del patrimonio que tiene a su cargo, la BnF debe desarrollar y a veces reinventar esta sabiduría aplicándola a nuevos objetos, a nuevos soportes, a nuevos usos.
Los catálogos de la BnF, con más de 13 millones de reseñas, han comenzado su revolución hacia la web de los datos abiertos. El depósito digital SPAR (Sistema de Preservación y de Almacenaje Distribuido), que actualmente contiene más de 5 millones de documentos, está disponible para el almacenaje de documentos de terceros y obtuvo en 2013 la certificación del SIAF (Servicio Interministerial de los Archivos de Francia).
 

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Gallica figura entre las primeras bibliotecas digitales del mundo. La audiencia y la satisfacción de los usuarios así lo demuestran; de hecho, Gallica y data.bnf.fr consiguieron en 2013 el premio a la innovación que concede la biblioteca de la universidad de Stanford. La BnF también se enfrenta al desafío digital en su misión de difusión y de valorización del conocimiento. Cuestiona la relación entre los servicios ofrecidos in situ y los que están disponibles en línea, se replantea las modalidades de mediación y acompañamiento a través de nuevas herramientas, invita a conquistar nuevos territorios, especialmente a través de las redes sociales.
En 2015, la BnF lanzó un proyecto de dinamización de su política con el público, para ir al encuentro de sus diferentes públicos, con un espíritu de apertura y de intercambio, con el fin de ofrecerles una experiencia positiva, enriquecedora y adaptada. Esta estrategia se pone en práctica en formato digital, tanto in situ como a distancia.
 

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Gracias a la digitalización, la Bibliothèque nationale de France hace de su increíble patrimonio un instrumento de diálogo entre los territorios y las culturas. La sabiduría única que ha sabido desarrollar en la producción, la recopilación, el tratamiento y la conservación de colecciones digitales le permiten tener un papel protagonista en la actividad científica y técnica internacional. De esta forma, ha desarrollado acuerdos de colaboración con otras instituciones culturales a través del mundo, particularmente con otros países francófonos.
Gracias a una política de cooperación nacional dinámica, la BnF contribuye a la puesta en común de los recursos documentales de las bibliotecas francesas y garantiza el funcionamiento de una amplia red de instituciones colaboradoras en programas de digitalización y ordenamiento (conversiones retrospectivas, catalogación, censo de fondos, etc.).
Por último, la BnF lleva a cabo una política de investigación ambiciosa que contribuye a su prestigio nacional, europeo e internacional.
 

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El auge de lo digital en la primera década del siglo XXI fue acompañado, en la BnF, por un auténtico cambio de escala. Con la digitalización masiva, el número de documentos escaneados se multiplicó por diez entre 2007 y 2015.

Al mismo tiempo, los archivos de internet, que solo ocupaban 16 terabytes de datos en 2005, también se han incrementado consecuentemente (180 terabytes a finales de 2009 y 668 terabytes a finales de 2015).
 

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Hasta mediados de los años 2000, lo digital era para la BnF un terreno de exploración y de experimentaciones varias, que vivió el auge de Gallica y el nacimiento de SPAR y de los archivos del web.
A continuación, la institución vivió una fase de implantación de lo digital en la organización, que afectó progresivamente a todos los servicios y a todos los oficios: la Biblioteca, siguiendo el ejemplo de todos los protagonistas del mundo de la cultura, conoció una transición digital.

Esta mutación profunda, que aún no ha terminado, no habría sido posible si la Biblioteca no hubiera movilizado sus medios y sus competencias al servicio de una dinámica de cambio durante varios años.
 

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Orientado hacia el futuro, este documento refleja y alimenta la dinámica de innovación de la institución con sus públicos y colaboradores. Dibuja una ambición digital que responde a los retos contemporáneos en materia de acogida, adaptación, desarrollo de la sabiduría de referencia, o incluso de inscripción en una economía del saber evolutiva. Una visión de futuro que refleja una ambición: Gallica es el crisol de todos los conocimientos y de todos los públicos, los datos se producen y comparten siguiendo una lógica colaborativa y según el principio de apertura, y las herramientas de colaboración cada vez más numerosas favorecen aún más la mutualización de los recursos.